Torrijas para Carnaval

En algunos lugares las torrijas son típicas de carnaval,  en otros de Semana Santa. Cuando yo era pequeña en mi casa eran típicas siempre que había pan duro. Era una forma de utilizar el pan que sobraba, porque según decía mi madre, “el pan no se tira, que es de Dios“. Recuerdo que si se nos caía un trozo de pan al suelo lo limpiábamos un poquito con la mano, o lo soplábamos, lo besábamos, y listo. Por mi pueblo no pasaba el panadero todos los días, quizás dos o tres a la semana, por lo que estábamos acostumbrados a comer pan de varios días y cuando se quedaba muy duro, si no se hacían torrijas se hacía pan rallado, o se tomaba el café con leche y sopas de pan para el desayuno, o simplemente se hacía una sopa de pan y ajo.

Supongo que todo el mundo hace las torrijas de manera similar;

  • Se pone a calentar la leche con azúcar, la corteza de un limón y un palo de canela.

Hoy en día ya no es necesario hervir la leche, pero en mi tierna infancia era imprescindible. Era pura leche de la vaca, sin pasteurizar, ni uperizar, ni nada de nada, palabras que no conocíamos, leche recién ordeñada de la vaca de mi vecina Nati, esa que cada día sacaban a beber al bebedero de la plaza. Cada noche cogía mi botella de cristal y me iba hasta su casa. La puerta siempre abierta, como todas las del pueblo, y con vergüenza le gritaba “Nati, Jose Luis..” mientras llegaba a la cocina y la mayor parte de las veces ellos ya estaban cenando, “que aproveche…“. Ella se levantaba y me llenaba la botella, aún estaba caliente, natural, del tiempo, de la misma que recién ordeñada sacaban a la carretera en una marmita de aluminio y allí se quedaba hasta que un camión iba recogiendo las de cada pueblo. A veces al hervirla se cortaba, un olor especial, pero era muy raro. La vuelta corriendo, que en el pueblo no sobraban las luces y en cada esquina recordaba la historia del sacamantecas. Creo que nunca me caí. También recuerdo con nostalgia la capa de nata que le quitábamos para comer con azúcar o hacer riquísimas galletas. A ojo, sin receta. Quizás ahora acostumbrada a la leche desnatada ya no podría tomarla, lo mismo que me ocurría ya entonces con la leche de nuestra amiga Lucía, de un pueblo cercano, quien cada vez que íbamos a visitarla se empeñaba en ofrecernos un vaso de leche. Mi padre no quería, decía que le sentaba mal al estómago, él era más de infusiones, caseras por supuesto, tila recogida en junio, el orégano en julio, el té de peña en agosto y la manzanilla en septiembre. No sé si era la propia leche o el olor a vaca de la cuadra que estaba pegada a la cocina, pero era realmente insoportable.

Pero sigamos con esta facilísima receta:

  • Cortamos el pan en rodajas y las empapamos en la leche.
  • Las vamos pasando por huevo y las freímos.
  • Las colocamos en una fuente y espolvoreamos por encima una mezcla de azúcar y canela en polvo.

Así han quedado las mías:

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2 Responses to Torrijas para Carnaval

  1. isa says:

    Elenita que de recuerdos me trae siempre tu blog,lo del pan no se tira y recogerlo del suelo,es algo que mi abuelo Juan nos decia siempre,que costaba mucho sudor ganarlo ,y siempre he visto a mi abu y ami padre comer la leche migada de pan ,sopas de leche que es como ellos le llaman ,yo vivia en Madrid pero a por la leche se iba a la vaqueria de cerca de casa,que por cierto que pesteeeee.o traiamos la leche de Miraflores.Sigue con los recuerdos que algunos son de todas

  2. Pingback: Torrijas con almíbar | Abdona y Martina

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