El origen de mi afición por el punto de cruz

Hoy he rescatado cuatro trapitos que para mi tienen mucho de nostalgia y de recuerdos.

Son mis primeros contactos con la aguja, el dedal y la tela Panamá. Se los debo a la Señorita Conchi, una de mis maestras de EGB, de quien siempre recordaré sus manos, su sonrisa y su voz cálida.

Aunque no es exactamente punto de cruz, este fue mi primer gran trabajo; 6 servilletas que estrené el día de mi Primera Comunión. La celebramos en mi casa y recuerdo que pusimos estas servilletas en la mesa presidencial, para mis padres, mi padrino y un par de amigos de la familia.

Mantel Tú y Yo

Nunca le he visto demasiada utilidad a este tipo de manteles.
Creo que nunca llegué a estrenarlo, pero ahí está esperando paciente una merienda romántica para dos personas.

Mantel a punto de cruz para 6 personas

Con el año nuevo me da por reorganizar cajones. Me encanta tirar algunas cosas que ya no sirven, aunque a veces luego me arrepiento.

Así es como he encontrado este mantel de 6 piezas para una merienda. Lo hice en mi infancia, no recuerdo cuantos años tendría, supongo que unos 12 o 14. Pero lo que más me ha gustado es recordar cómo en aquella época, años 70, ya reciclábamos y reutilizábamos todo. Esta tela era ni más ni menos que de un vestido !!, y un vestido que no era mío, sino de alguien que se lo regaló a mi madre, es decir, que se utilizó al menos por dos personas como prenda de vestir y después pasó a vestir la mesa en algunas meriendas cuando alguien venía a casa.

Y parece que el tema del reciclado lo hayamos inventado ahora… antes se llamaba necesidad.