Paté de aceitunas negras

Tapenade

También llamado tapenade, preciosa palabra para algo tan sabroso.

Solo tenemos que batir todos los ingredientes hasta conseguir una pasta fina:

  • 150 gr de aceitunas negras deshuesadas
  • 1 diente de ajo pelado
  • 1 cucharadita de orégano
  • 50 gr de aceite
  • 1 cucharadita de alcaparras
  • 1 cucharadita de zumo de limón
  • anchoas

Servir sobre una tostada.

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Aceite con aromas

Podemos dar sabor y olor al aceite con casi todo lo que se nos ocurra; albahaca o cualquier otra planta aromática, ajo, guindilla…

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Hoy he preparado una con albahaca fresca para aliñar la ensalada de tomate o los espaguetis y otra con ajo para el pan con aceite del desayuno.

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Pasados dos o tres días podéis quitar las hojas de albahaca, que ya habrán dado el sabor.

 

Salsa de guacamole

Picamos en trocitos pequeños:

  • 1 guacamole
  • 1 tomate rojo
  • 1 cebolleta

Lo ponemos en un vaso para pasarlo por la batidora y añadimos un poco de sal y un chorrito de limón.

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Si queréis que la salsa salga más fina podéis pelar el tomate.

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Ideal para comer sobre pan o para acompañar unos tacos o unas tortitas mexicanas.
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Últimamente he leído sobre las bondades del aguacate, la que más me ha gustado es que ayuda a regular el colesterol.

Y el hueso del aguacate lo plantamos y tendremos una preciosa planta en el jardín, o en la terraza, como yo.

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Salsa de tomate

Ponemos aceite en una cazuela y añadimos dos cebollas bien picadas y una zanahoria rallada.

Incorporamos un litro de tomate triturado, sal al gusto y una cucharada de azúcar.

Dejamos hacer durante un cuarto de hora a fuego medio y después lo trituramos con el pasapurés.

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Cebolla caramelizada

Me encanta la cebolla caramelizada, ¿y a vosotras?

Junto con el tomate frito casero son dos cosas que me gusta tener como “fondo de nevera” de igual forma que tenemos un pantalón negro en el “fondo de armario”, por eso procuro hacerlas cada fin de semana. Teniéndolos a mano te acompañan o mejoran cualquier plato en cuestión de segundos, léase; un bocadillo, un pincho, cualquier carne o pescado… Lo malo es que hay que partir bastantes cebollas, y llorar un poco, y encima merma tanto que se queda en nada, pero incluso el aceite que queda es ideal para iniciar cualquier plato, no digamos un filete, una tortilla de patata…

Para prepararla partimos al menos cuatro cebollas.

Las ponemos a freír en una sartén con aceite de oliva y sal, y dejamos que se vaya pochando a fuego lento. De vez en cuando le removemos para que se haga todo por igual.

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Añadimos azúcar moreno y dejamos que siga pochando hasta que tome un color dorado.

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El ingrediente más importante para que salga buena es la paciencia, es decir, el fuego lento.

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Salmorejo de berenjenas

Con la misma receta que el salmorejo pero sustituyendo los tomates por berenjenas en vinagre.

Salmorejo

Curiosamente la primera vez que probé el salmorejo cordobés fue en Madrid en el Mesón Madrid Jabugo I, de la calle Capitán Haya, 54.

Y tengo que decir que aunque después he probado otros, incluso en la propia ciudad de Córdoba, éste sigue siendo el que más me gusta. Lo ponen sobre una rebanada de pan tostado, aunque lo típico en orígen suele ser comerlo con cuchara y tropezones de jamón o huevo duro.

Yo he tratado de adaptar la receta a mis posibilidades y la verdad es que suele gustar a familiares y amigos. Os aconsejo que lo intentéis.

  • 300 grs. de pan seco
  • 1 kilo de tomates maduros
  • 2 dientes de ajo
  • 1 vaso de aceite de oliva
  • sal

Lavar los tomates, pelarlos, cortarlos y triturarlos en la batidora junto con los ajos y el pan.
Incorporar el aceite poco a poco.
Sazonar con sal y seguir batiendo hasta que resulte una crema espesa y homogénea.
Guardarlo en el frigorífico hasta el momento de comer.

Servirlo con huevo duro por encima y trocitos de jamón o sobre rebanadas de pan ligeramente tostado.